Restaurantes con vistas
Las mesas con vistas de verdad son pocas y se reservan: azoteas del Eixample, chiringuitos del frente marítimo y terrazas de Montjuïc con la ciudad a los pies.
Vistas de mar
El paseo marítimo y el puerto olímpico concentran las mesas con agua de fondo: al atardecer, la luz hace la mitad del servicio. Los chiringuitos del final del paseo suelen dar mejor producto por precio que los del tramo postal.
Vistas de ciudad
Las azoteas del Eixample y las terrazas de la montaña miran los tejados y la sagrada silueta: la mesa de Montjuïc al atardecer es de las mejores de Europa. Reserva con semanas en verano.
El sobreprecio honesto
Se paga en carta y en servicio lento: una cena con vistas es un plan de dos horas, no una parada rápida. Si el presupuesto aprieta, la misma vista con una copa en la barra de la azotea cuesta la cuarta parte.