Cocina catalana clásica
La cocina catalana de mercado vive en los restaurantes de mantel de papel: platos de temporada, calçots en invierno, canalons el día de Navidad y escudella cuando aprieta el frío.
El menú del día, la gran oportunidad
Entre semana muchísimos restaurantes de barrio sirven un menú de dos o tres platos a precio de bocadilla gourmet. Es la mejor puerta de entrada a la cocina catalana honesta.
Temporada manda
Calçots de noviembre a abril, setas en otoño, esqueixada y escalivada en verano. La carta que ignora la temporada está pensada para turistas; la que la celebra, para vecinos.
Repostería para terminar
Crema catalana, mel i mató y los pasteles de las monjas conventuales. Los cafés de barrio con vitrina de pastelería propia son mejor final que cualquier postre de discoteca.